Motivación, ese motor que me empuja para adelante

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Yo necesito pasión para hacer bien las cosas, pero motivación para terminarlas. Soy de las que empieza 15 cosas por día pero termino 2; muchos días ni medio. Si hago un desglose de la semana, identificando aquello que terminé versus aquellos montones que quedaron a mitad de camino, no encuentro un factor común y ahí es donde me puse a pensar...

¿qué me pasa en la cabeza cuando decido terminar un trabajo y otro no? ¿Por qué tuve la fuerza de terminar la tarea A, totalmente anecdótica, mientras B y C que pintaban mucho más divertidos o productivos para mi carrera, quedaron en la nada? ¿Te pasa algo así o es sólo a mí?

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El cómo encontrar motivación para hacer un determinado trabajo, debe ser completamente subjetivo. Mas allá de que le sea útil a uno o no, si es útil para el futuro (o totalmente inútil), se pone más o menos energía dependiendo de si la tarea nos gusta o nos disgusta.  También me parece normal que nos resulte difícil encontrar la motivación para poder seguir con una tarea cuando se vuelven tediosas, repetitivas o simplemente nos superan por falta de capacidad o capacitación.

Me acuerdo que cuando terminaba el secundario, el principal objetivo era empezar la formación profesional: pensaba en la carrera a seguir, estaba preparada para formarme desde abajo, arrancar de cero.  Eso obviamente implicaba "meter en el freezer" y por un tiempo bastante largo, sueños y ambiciones, la fantasía de la libertad... porque hay que caminar unos cuantos escalones antes de poder pensar en ellos de nuevo ¿no?  Entonces ¿cómo uno encuentra la motivación para hacer eso? ¿Cómo uno elige congelar o postergar ambiciones y sueños y en el mismo acto, encontrar motivación en ese proceso? 

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Ya terminando el secundario me planteé si quería seguir una carrera de chef o Administración. No estoy haciendo ninguna de las dos carreras, como le habrá pasado a muchos (terminé derivando hacia Actuario). Tomar esa decisión para mí se redujo a algo simple: ¿prefiero pasar los primeros 3 años de mi vida picando cebollas o sentada frente a una computadora? Con todo el respeto que le tengo a ambas tareas, esa era mi humilde y limitada percepción de entonces. ¡Qué lejos estaba de la realidad, pienso ahora!

Pero esa simple pregunta me llevó a otra que era "qué tareas me gusta hacer", no pensando en “a qué me va a llevar esta tarea”, sino qué voy a hacer concretamente día a día, que me permita disfrutar del proceso del hacer-aprender y formarme como persona y profesional.  Así es como dejé la cocina para mis tiempos libres y ofrecí ayudar en el área administrativa de la empresa de un familiar. Empecé archivando, ingresé datos en computadoras como me imaginaba que iba a pasar y también me ofrecieron participar en el proceso de cobranzas. Esta última tarea me ayudó a entender claramente qué era la motivación para mí. Suena extraño pero ¡fue mágico! Me emocionaba cobrar. Si bien me divertía jugando carreras contra mí misma para ver qué tan rápido archivaba, cada día más rápido y cuántos minutos ahorraba; una carrera de papeles por minuto, más datos entrados por minuto... pero me emocionaba cuando lograba cobrar.

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En la empresa en la que trabajo a nadie le gusta cobrar, es una tarea que todos evitan hacer y tampoco me entienden por qué me gusta tanto. Implica hablar por teléfono con gente desconocida y muchas veces, tener que soportar malos modos. ¿Y entonces? Más allá de mi chiste habitual de que me gusta cobrar, no las cobranzas, siento que me forma poco a poco.  Aprendo sobre la paciencia, a no tratar a las personas como no me gusta que me traten y me produce mucha satisfacción cuando puedo escuchar que una persona suaviza el tono a medida que avanza en el diálogo. No encuentro motivación en lo profesional, la encuentro en lo personal; en sentir cómo le cambia un poco el humor a una persona, porque le hablo con una sonrisa ¿sabes?  Hablé con un profesional que administró equipos de Telesales 20 años y me dijo que la sonrisa es fundamental y se siente al otro lado del teléfono, ¿no es divertido?  Encuentro motivación al escuchar cómo cambia su tono de voz con sólo preguntarle cómo está hoy su día. Como todos, quiero y me esfuerzo por ser una profesional exitosa, pero el disfrutar mis logros en el aspecto personal es lo que me llevó a descubrir por qué vale la pena poner el corazón en lo que hago.

Espero tener éxito en la vida, pero saber que todos los días tengo la posibilidad de alegrar por lo menos a una persona, me alcanza por ahora.

¿Estará mal? ¿Será poco ambicioso y no voy a tener éxito profesional? No sé, pero empiezo el 2018 pensando en la lista de deudores y se me escapa una sonrisa... :)

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